Novena a SS Juan Pablo II

Fuente: Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos
Autor: Secretariado para la Liturgia

“Después de la muerte del Romano Pontifice, los Cardenales celebrarán las exequias en sufragio de su alma durante nueve días consecutivos...”. SS Juan Pablo II. Constitución Apostólica, Universi Dominici Gregis, 27



La Iglesia entera murmura la muerte de nuestro Santo Padre. El Cardenal pronto se reunirá con sus fieles y sus cardenales en las grandiosas basílicas de Roma para implorar misericordia por el Papa Juan Pablo II. En iglesias parroquiales, la Santa Eucaristía será ofrecida por el descanso de su alma, mientas las personas, en sus casas y capillas, pedirán a Dios por su infinita misericordia, por el hombre que nos enseñó el camino a la misericordia.

Esta novena ha sido preparada para ayudarles a ustedes a rezar por el Santo Padre durante los nueve días de luto que serán pronto anunciados por los Cardenales.

La novena consiste de una lectura de la Sagrada Escritura y breves oraciones.

El Secretariado de la Liturgia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, ofrece las siguientes oraciones de novena para que los creyentes acompañen en las oraciones de los Cardenales por el descanso del alma del Santo Padre.


Monseñor James P. Moroney
Director Ejecutivo
Secretariado para la Liturgia
Conferencia de Obispos de los Estados Unidos




Primer día
“Tú eres Pedro...”


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-19

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”. Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tuì eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tuì, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tuì eres Pedro y sobre esta piedra edificareì mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Palabra del Señor.


Todos, durante unos momentos, oran en silencio por el Santo Padre.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Dios nuestro, que recompensas con justicia a todos los hombres, concede al Papa Juan Pablo II, a quien constituiste sucesor de Pedro y pastor de tu Iglesia, disfrutar eternamente en el cielo de la gracia y del perdón que eì1 administró fielmente en la tierra mediante la celebración de estos sacramentos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por el Papa, A)



Segundo día
“Apacienta mis ovejas...”


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura del santo Evangelio según san Juan 21,15-17.

En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" El le contestó: "Sí, Señor, tu sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas". Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.

Palabra del Señor.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Dios nuestro, pastor inmortal de los hombres, mira con bondad al pueblo que te implora y concede a tu hijo, el Papa Juan Pablo II, que gobernó con amor a tu Iglesia, compartir con el rebaño que le fue confiado, la recompensa prometida al servidor bueno y fiel. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por el Papa, C.)



Tercer día
Solo Hay una Iglesia en Pedro


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura de los Sermones de san León Magno, Papa

De entre todo el mundo, sólo Pedro es elegido para ser puesto al frente de la multitud de los llamados, de todos los apóstoles, de todos los Padres de la Iglesia; pues, aunque en el pueblo de Dios son muchos los sacerdotes, muchos los pastores, a todos los rige Pedro, bajo el supremo gobierno de Cristo. Dios, amadísimos hermanos, se dignó conceder a este hombre una grande y admirable participación en su poder; y todo aquello que quiso que los demás jefes del pueblo tuvieran en común con él, se lo otorgó a través de él.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave Maria, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Señor, tu que quisiste que tu hijo, el Papa Juan Pablo II fuera en la tierra sucesor de los Apóstoles, concédele gozar ahora de su eterna compañía en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Obispo.)



Cuarto día
Autentico Maestro de la Fe


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura del Catecismo de la Iglesia Católica: (no. 2034)

El Romano Pontífice y los obispos como “maestros auténticos por estar dotados de la autoridad de Cristo... predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica”. (Lumen Gentium, 25). El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él enseña a los fieles la verdad que han de creer, la caridad que han de practicar; la bienaventuranza que han de esperar.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.


Oración

Señor, tú que en tu providencia amorosa quisiste que tu siervo, el Papa Juan Pablo II, fuera el guía de tu Iglesia, concédele, ya que en la tierra fue vicario de tu Hijo, participar en el cielo de su eterna gloria, que vive y reina contigo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por el Papa, B.)



Quinto día
“Confirma a tus Hermanos...”


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 22,31-34

Jesús dijo: Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado para sacudirlos como al trigo. Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no decaiga; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos. Pedro le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel e incluso a la muerte. Pero Jesús le contestó: Te aseguro, Pedro, que hoy mismo, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces.

Palabra de Dios.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

A tu hijo Juan Pablo II, presbítero a quien mientras estuvo con nosotros le confiaste tu palabra y tus sacramentos, concédele, Señor, gozar eternamente en el cielo de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Sacerdote. A.)



Sexto día
El Misterio Petrino de la Misericordia


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura de la Carta Encíclica Ut Unum Sint (no. 92) Su santidad Juan Pablo II

Heredero de la misión de Pedro, en la Iglesia fecundada por la sangre de los príncipes de los Apóstoles, el Obispo de Roma ejerce un ministerio que tiene su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde la fuerza de la gracia allí donde el discípulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria. La autoridad propia de este ministerio está toda ella al servicio del designio misericordioso de Dios y debe ser siempre considerada en este sentido. Su poder se explica así.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Te pedimos, Dios todopoderoso, que tu siervo, Juan Pablo II, a quien encomendaste el cuidado de tu familia, merezca entrar en el gozo eterno de su Señor en premio al abundante fruto de su trabajo. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Obispo. A)



Séptimo día
Pedro: El Primero de los Apóstoles


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu. Amén

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10,1-4.

En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Palabra del Señor.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Oh Dios, de quien los justos reciben segura recompensa, concede que tu siervo el Papa Juan Pablo II, nuestro Papa, al que tú hiciste vicario de Pedro y pastor de tu Iglesia, se regocije para siempre en la visión de tu gloria, ya que él fue fiel guardián aquí en la tierra de los misterios de tu perdón y tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Ritual de Exequias Cristianas, no. 398, 14.)



Octavo día
Unión del Papa y los Obispos


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu. Amén

Lectura de la Constitución Dogmática de la Iglesia (no. 23), como fue promulgada por los Sacerdotes del Segundo Concilio Vaticano.

La unión colegial se manifiesta también en las mutuas relaciones de cada Obispo con las Iglesias particulares y con la Iglesia universal. El Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo visible de unidad, así de los Obispos como de la multitud de los fieles. Del mismo modo, cada Obispo es el principio y fundamento visible de unidad en su propia Iglesia, formada a imagen de la Iglesia universal; y de todas las Iglesias particulares queda integrada la una y única Iglesia Católica. Por esto cada Obispo representa a su Iglesia, tal como todos a una con el Papa, representan toda la Iglesia en el vínculo de la paz, del amor y de la unidad.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Dios omnipotente y misericordioso, Pastor eterno de tu pueblo, escucha nuestras súplicas y permite que tu siervo, nuestro Papa Juan Pablo II, al que tú confiaste el cuidado de esta Iglesia, entre a participar del gozo de su eterno Maestro, y reciba allí la abundante recompensa a sus labores. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Noveno día
Sucesor del Apóstol Pedro


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Lectura de Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la prescripción de los herejes.

Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras. En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua fraternidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica. El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron los apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R. Y deja que brille la luz perpetua.

Oración

Escucha, Señor, las súplicas que te hacemos por el eterno descanso de tu hijo, el presbítero Juan Pablo II, que desempeñó en tu nombre el ministerio de la fe y recíbelo en la asamblea jubilosa de tus santos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Sacerdote B.)
 

     

 

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